El término inconsciente es el más popular del psicoanálisis, hasta el punto que identifica al psicoanálisis mismo. Los psicoanalistas prefieren explicar el inconsciente como una dimensión de lo psíquico, radicalmente diferenciada de la
conciencia aunque vinculada con ella, o también con las expresiones verbales del sujeto que se infiltran a través del
discurso. La idea del inconsciente llega al psicoanálisis a través de dos caminos_ : la
filosofía y la
psicología de la época. En
síntesis, se podr4ía concebir lo inconsciente como una degradación de la conciencia. Esta idea se encuentra ilustrada en la ya famosa metáfora de la linterna : <<un haz de
luz con foco de luminosidad central y zona de progresiva oscuridad hacia los bordes de esa circunferencia de luz>> . La zona central de la luz es la representación de la conciencia ; la zona de progresiva degradación de la luz se identifica con lo inconsciente.
Freud a partir de un hecho simple para ilustrar lo inconsciente : cualquier representación o elemento psíquico puede estar presente en nuestra conciencia y luego desaparecer. Y, sin embargo, puede volver a reaparecer a través del recuerdo , no como otra consecuencia de la representación sensorial. Esto equivalía, para Freud, a que dicha representación o elemento había
estado latente ( no explicitado a nivel consciente), y este hecho era una dimensión del inconsciente.
Un sujeto es sometido a un estado hipnótico durante el cual se le da una orden cualquiera : por ejemplo que beba
agua. Acto seguido, se le despierta y es invitado a explicar lo que recuerda. En este momento, la
persona realiza la orden recibida en estado hipnótico, es decir, beber agua. Interrogado sobre el motivo de esta
acción, manifiesta que no lo sabe, aunque trata de justificarla de una manera obvia ; porque tenía sed.
Sin embargo, la explicación de la acción descrita anteriormente no está en la sed, sino en la orden de beber agua ( de la que el sujeto no tiene conciencia porque es incapaz de recordar). La conciencia sólo retiene beber agua ; la orden y la figura del hipnotizador permanecen en el inconsciente.
Consciente, Preconsciente e Inconsciente
De al experiencia anteriormente relatada Freud extrajo diversas conclusiones :
- La conciencia es sólo una parte de lo psíquico (parte visible), peor en ella no se pueden encontrar respuestas a muchos de nuestros actos
- - hay representaciones que, en un momento dado, no son conscientes ( no están en la conciencia), pero pueden devenir en conscientes. A este consciente Freud le dará el nombre de precosciente.
- - existe un novel inconsciente que nunca llega a la conciencia ( la acción de ordenar en el ejemplo). El inconsciente sólo se abre paso a la conciencia a través de asociaciones, como por ejemplo los sueños, los actos fallidos (equivocaciones u olvidos en la realización de cualquier acción), los lapsus y los síntomas. A este tercer nivel Freud le da el nombre de inconsciente.
Según la
teoría psicoanalítica, las representaciones del inconsciente tienen la particularidad de incidir de manera decisiva en la vida psíquica del sujeto (
neurosis) ; son eficaces. Para los psicoanalistas, los síntomas propios de la neurosis o la
psicosis son el efecto de algo que el sujeto no conoce, pero la suficientemente eficaz como para contrariar la misma voluntad. Piénsese en un síntoma como el insomnio, en que el propósito consciente de dormir, se ve obstaculizado por alguna preocupación inconsciente.
En
función de lo expuesto , la vida psíquica no tiene su centro emisor en la conciencia del
hombre, en su racionalidad. Y como en consecuencia de ello se produce un desplazamiento del
interés del estudio hacia lo inconsciente para determinar las
leyes y mecanismos de su funcionamiento.
Según Freud ,
el hombre a sufrido un triple descentrenamiento. En primer lugar y como consecuencia de los descubrimientos en el campo de la
física y la
astronomía,
la Tierra dejó de ser el centro del
universo ; con el Evolucionismo, el hombre mismo paso a formar parte del reino animal ; el descubrimiento del inconsciente resto a la conciencia su importancia como centro regulador de la actividad psíquica.
El psicoanálisis emplea el término de pulsión ( impulso que tiene a la consecución de un fin) para el estudio del
comportamiento humano. Antes de seguir adelante convendría aclarar las diferencias que existen entre la pulsión y el instinto. Los instintos tienden a una finalidad predominante biológica, mientras que la relación entre la pulsión y el instinto. Los instintos tienden a una finalidad predominante biológica , mientras que la relación entre la pulsión y el objeto que la promueve es extremadamente variable.
La pulsión es un impulso que se inicia con una excitación corporal (estado de tensión), y cuya finalidad última es precisamente la supresión de dicha tensión.
Hay dos tipos de pulsiones, la pulsión sexual o de la vida y la pulsión de
la muerte. Para el psicoanálisis el impulso sexual tiene unas acotaciones muy superiores a lo que habitualmente se considera como sexualidad , al
tiempo que introduce la diferenciación entre sexualidad y genitalidad : si todo lo genital es sexual, no todo lo sexual es genital. La libido es la energía que pone en marcha la pulsión sexual , y puede presentar diferentes alternativas según esté dirigida a los objetos ( libido objetal), o bien se dirija al propio Yo (libido narcista).
El psicoanálisis establece una serie de fases a través de las cuales se verifica el desarrollo del sujeto. Desde el punto de vista de dichas fases, los
conflictos psíquicos - y su posibilidad de resolución- dependerán del estancamiento de una fase (fijación) o del retorno a una fase precedente (regresión). De ahí que esta teoría implique un concepto dinámico sobre lo psíquico.
Fase Oral.
Comprende los doce-dieciopcho primeros meses. Esta primera fase libidinosa está relacionada con el placer del bebé en el momento de la
alimentación , en la que tanto labios como boca tienen un papel preponderante. La satisfacción ligada en un primer momento al acto de comer, adquirirá pronto autonomía, como en el caso del mero chupeteo, y se convertirá a su vez, en el prototipo inicial de toda satisfacción.
Fase Oral-sádica
Es considerada una segunda etapa de la fase oral , coincidente con la aparición de la dentición y, por tanto, ligada al acto de morder. Dado que la nueva adquisición tiene un sentido destructivo ( aunque sólo sea implícitamente), da lugar a la aparición del concepto de ambivalencia (relación de
amor-odio respecto a un mismo objeto).
Fase Anal
Se extiende, aproximadamente, entre los dieciocho meses y los cuatro años. La actividad anal adquiere unas connotaciones libidinosas. El ano se constituye en la zona erógena ( fuente corporal de excitación) por excelencia. Otra característica de esta fase es la aparición de la polaridad actividad- pasividad, ligada a la posibilidad tanto de retener como expulsar los excrementos.
Fase Fálica.
En este momento, las pulsiones parciales de fases precedentes se concretan en una cierta primacía de lo genital. Es la primera
organización libidinal del niño respecto al caos de las pulsiones parciales anteriores (orales-anales), que se completará en la
pubertad.
De la forma específica en que se afronten las distintas fases, dependerán las características psíquicas del sujeto. Desde un punto de vista patológico, las perturbaciones en las distintas fases darán lugar a fijaciones o regresiones, que se traducirán en el adulto en estados de neurosis o psicosis.
Complejo de Edipo.
Tiene lugar de manera aproximada, entre los tres y los cinco años. El complejo de Edipo es una de las concepciones mas controvertidas del
sistema freudiano. Y según la forma en que el sujeto resuelve este
conflicto nuclear aparecerán o no perturbaciones neuróticas posteriores.
En cuando a su significado esencial es que el niño se halla situado en una especie de triángulo afectivo con relación a sus padres, de modo que está envuelto en
una red de deseos amorosos hostiles con respecto a aquéllos. Este conflicto puede presentarse bajo dos formas :
- Complejo de Edipo positivo : el triángulo afectivo se resuelve a favor del progenitor de sexo opuesto ; la hostilidad por tanto, será dirigida hacia el progenitor del mismo sexo ( la madre en el caso de la niña y el padre en el caso del varón).
- complejo Edipo negativo : en esta forma el progenitor del mismo sexo la madre, en el casi de la niña, y el padre en el caso del varón, se convierten en los depositarios del complejo edípico.
En su última etapa, Freud planteó que ambas formas podían darse de forma concomitante en todo sujeto, lo que pasó a denominar con el nombre de complejo de Edipo completo.
Según Freud, el Edipo se resuelve por el temor ( la fantasía del varón a ser castrado por su padre ). Evidentemente, este postulado es radicalmente abstracto. Una manera de explicarlo, lo más sencillamente posible, sería ésta : el padre se interpone en una suerte de <<idilio>> entre madre e hijo. Sin embargo el niño percibe que el padre es el sujeto amoroso de la madre (es su rival). Por otro lado también participa del afecto de su padre, del que se siente corresponsable. Este conflicto ira perdiendo
fuerza ( es decir, el niño renunciará a poseer a la madre), en la medida que el niño se sienta ligado al padre por un fuerte afecto, y por el temor de ser castigado por el.
De esta manera, la madre deja de ser el todo para el niño, el cual realizara un desplazamiento de sus sentimientos amorosos hacia otros objetos.
Freud desatendió los mecanismo de Edipo en el caos de las niñas, para limitarse a afirmar que el complejo de castración ( es decir, el resentimiento por la ausencia del pene) promueve su entrada al complejo de Edipo. Ciertamente ni siquiera a un nivel simbólico es aceptable este postulado, el cual implica que la
fisiología distinta de la niña , con respecto al varón, es el núcleo del problema. El
mito bíblico de la creación de Eva de una costilla de Adán, parece estar implícito en esta concepción , a la que no poca psicoanalistas consideran portadora de resabios machistas.
Resolución del conflicto edípico.
Siguiendo a Freud, la formas de encarar el Edipo tendrá mucha importancia en la elección del objeto sexual del adulto ( es decir puede condicionar tanto la heterosexualidad como la
homosexualidad).
El heredero del complejo del Edipo es el Super Yo que representa la conciencia
moral ( en parte consciente y en parte inconsciente) del sujeto, así como sus ideales. El Superyó se estructura en oposición al Yó (que se identifica con la conciencia, con el sentido de la realidad). Otra instancia del mundo psíquico freudiano es el Ello, que constituye el mundo inconsciente de las pulsaciones del sujeto , y por tanto abiertamente opuesto al superyo que, como vimos, representa la sublimación positiva y creadora de los instintos inconscientes.
Muy sonoramente, podríamos concluir que toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa sobre la supremacía de los instintos o, para ser mas exactos con su terminología, las pulsiones del sujeto, y por tanto abiertamente opuesto al superyo que, como vimos, representa la sublimación positiva y creadora de los instintos inconscientes.
Muy someramente , podríamos concluir que toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa sobre la supremacía de los instintos o, para ser mas exactos con su terminología , las pulsiones de
naturaleza libidinosa. Éstas constituyen el
motor que pone en marcha la formación de la personalidad del
individuo. Éste debe superar las distintas fases de
evolución pulsional hasta acceder al estado de madurez, en que los instintos primigenios son sacrificados en aras de un desarrollo armonioso de las potencialidades creadoras humanas..